Salud Animal

Como reconocer la tricomoniasis en tu hato ganadero

La tricomoniasis es una enfermedad venérea de los bovinos, ocasionada por Tritrichomona foetus.
Afecta tanto al ganado cebuino como al europeo (Bos taurus y Bos indicus); provocando en
hembras abortos tempranos, endometritis, infertilidad y repetición de celos.

El agente es un protozoario alargado que mide 8 a 18 mm de largo y de 4 a 9 mm de ancho. Tiene
forma de pera y presenta cuatro flagelos (tres anteriores y uno posterior), además posee una
membrana ondulante a lo largo del cuerpo. Tiene una doble membrana o hidrogenosoma, lo que le
permite vivir en condiciones de microaerobiosis e incluso en anaerobiosis. Se reproduce por fisión
binaria, es sensible a la desecación y a la luz ultravioleta. Por sus características, no sobrevive
mucho tiempo fuera del huésped.

La mayoría de las vacas infectadas eliminarán la infección en un periodo aproximado de 90 días,
tiempo que permanecerán como portadoras, después adquieren cierta resistencia al parásito
aunque ésta es de corta duración, así que pueden reinfectarse en la siguiente época reproductiva.
El macho bovino es considerado el principal transmisor de la enfermedad ya que actúa como un
portador sano, pudiendo mantener esa condición por más de tres años, o incluso de por vida. El
protozoario se localiza en los pliegues del prepucio del toro, conocidos como criptas peneanas,
sobre todo a nivel del fórnix, y puede permanecer viable en el semen congelado.

La enfermedad se transmite principalmente durante el coito a partir de estos machos infectados,
aunque en contadas ocasiones puede ocurrir por inseminación con semen contaminado, contacto
con material contaminado.
La práctica de la inseminación artificial ha reducido de manera notable el riesgo de transmisión de
este protozoario y otras enfermedades venéreas, sobre todo si la inseminación se hace con semen
certificado o procesado con estrictas medidas sanitarias.

En México se desconoce su prevalencia debido a que no es una enfermedad que sea reportada en forma
consuetudinaria; de igual forma se desconoce su distribución geográfica, aunque se sabe que está
presente sobre todo en unidades de producción pecuaria de ganado de carne y doble propósito, en
las que se principalmente se practica la monta natural y no se lleva a cabo la inseminación artificial.

Uno de los factores más problemáticos de la enfermedad es que puede llegar a producir grandes
pérdidas económicas antes de ser detectada. Se estima que en un hato infectado la pérdida de las
gestaciones puede alcanzar el 50%. Según los diferentes estudios llevados a cabo, se estima que
cuando está presente esta enfermedad es responsable del 4% de los abortos en un hato.

Cuando la tricomona es introducida al tracto reproductivo de la hembra durante el coito, migra
hasta el útero causando una infección local, la muerte embrionaria temprana y el subsecuente
aborto durante el primer tercio de la gestación. En estos casos suele observarse que la vaca
vuelve a entrar en calor y al hacer la revisión ginecológica se observa la salida de secreción
purulenta por la vagina, la cual puede persistir por una a tres semanas. Esto ocasionará que la
vaca pase por un periodo de infertilidad de duración variable y presente calores sucios.

Diagnóstico
A pesar de que los toros no muestran signos clínicos de la infección es más fácil encontrar al
agente en ellos que en las hembras. Antes de intentar cualquier método diagnóstico se
recomienda mantener en descanso sexual al toro durante dos o tres semanas. Los métodos para
obtener una muestra del toro son los siguientes:

+ Lavado prepucial
+ Raspado con pipeta
+ Raspador torneado

Lavado prepucial: Se requiere una contención adecuada del macho en potros especiales. Una vez
contenido el animal, se debe de realizar un lavado con agua y jabón del meato prepucial, así como
el recorte de pelo prepucial. Posteriormente se introducen al prepucio 250 ml de solución salina
de fosfato buferado, se cierra el orificio prepucial manualmente y se da un masaje enérgico
durante 10 minutos a lo largo del prepucio. El líquido debe colectarse en frascos estériles.

Raspado con pipeta: Lavar con agua y jabón. Introducir por el orificio prepucial una pipeta especial
unida a una jeringa para succionar la secreción o bien una de plástico de inseminación artificial, y
hacer un raspado con uno de sus extremos mediante la introducción y el retiro repetido de la
pipeta. Se recomienda realizar dicho movimiento al menos 20 veces, de preferencia llegando hasta
el fórnix, es decir donde se unen el prepucio y el pene.

Raspador torneado: Lavar el meato prepucial con agua y jabón y recortar los pelos prepuciales.
Manualmente exteriorizar el pene, sujetarlo fuera y utilizar el raspador torneado sobre la zona del
fórnix. Existen raspadores de bronce o de plástico.

En cualquiera de los métodos anteriores se debe repetir el procedimiento si el toro llega a orinar
durante la colección de la muestra.
A partir de vacas se toman muestras de secreciones vaginales y en caso de que haya habido un
aborto se toman muestras de placenta, contenido abomasal y pulmón del feto.

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