La ganadería en la zona oriente de Yucatán enfrenta una grave crisis. Aunque ha habido algunas lluvias en la región, el ganado no puede esperar a que el pasto crezca, lo que ha dejado a los ganaderos en apuros, especialmente aquellos que no tomaron precauciones y no acumularon alimento para sus reses. La falta de previsión de los criadores de ganado se vio influenciada por el apoyo del gobierno estatal, que les proporcionó melaza, pollinaza, silos y otros recursos, como se informó en su momento. Sin embargo, muchos confiaron en que esto sería suficiente y no tomaron sus propias precauciones.
El problema es aún más grave para aquellos que han perdido sus potreros debido a incendios o que ya no tienen los recursos suficientes para mantener a sus animales. La situación es diferente para aquellos ganaderos con experiencia, quienes, habiendo aprendido de sequías anteriores, almacenaron forraje y dejaron de venderlo para priorizar la alimentación de su ganado.
Un pequeño productor con alrededor de 50 cabezas de ganado gasta aproximadamente 9 a 10 mil pesos por semana, sin contar los costos de los empleados.
La sequía en Yucatán ha afectado seriamente a la ganadería, tanto a grandes, medianos como pequeños productores. Algunos han perdido sus potreros debido a incendios, mientras que otros ya no tienen los recursos suficientes para mantener a sus animales en pie.
Además, se ha presentado escasez de pacas de zacate en el municipio. Muchos ganaderos subestimaron el impacto de la temporada seca y no se prepararon lo suficiente, destinando parte de su comida para el ganado y otra parte para la comercialización. Sin embargo, la sequía llegó antes de lo esperado, lo que llevó a que el productor de alimento para ganado dejara de vender para priorizar sus propias reses. Incluso los grandes ganaderos tuvieron que comprar camiones llenos de pacas y toneladas de melaza.
Los pequeños productores son los más afectados por la sequía, ya que no cuentan con maquinaria ni recursos para producir sus propios silos. Tienen dificultades para encontrar pacas y melaza a bajo costo, y además carecen de los fondos necesarios para adquirirlos.
Además de la sequía, se han producido incendios en los potreros, tanto accidentales como intencionales, lo que ha empeorado aún más la situación. Los ganaderos han tenido que destinar recursos no previstos para reponer sus potreros y han perdido el zacate destinado a la alimentación del ganado.
Aunque las lluvias han comenzado a llegar a la zona, los ganaderos todavía deben esperar al menos tres semanas para que el zacate comience a crecer. Esto significa que necesitarán asegurarse de tener suficiente alimento para aguantar hasta entonces.
Por otro lado, aquellos que deciden vender sus animales para obtener algo de dinero extra se arriesgan a recibir precios muy bajos, ya que no faltan los revendedores que intentan aprovecharse de la difícil situación de los productores y comprar sus animales a precios






Deja un comentario