Productores ganaderos del sur de Veracruz pidieron a las autoridades poder compra sin restricciones los aretes para ganado,mientras que cuestionan su eficacia y denuncian actos de corrupción en torno a este sistema de identificación.
En las últimas semanas, los productores han unido fuerzas y amenazan con cerrar la Costera del Golfo en dos tramos como medida de protesta, en caso que en las ventanillas de Siniiga le sigan restringiendo e imponiéndoles condiciones para poder adquirir los aretes.
Los aretes para ganado, conocidos como aretes SINIIGA, son dispositivos de plásticos en color amarillo y que se colocan en la oreja izquierda de los animales, estos permiten la identificación individual y rastreabilidad del ganado mediante un número único que acompaña al animal a lo largo de su vida, por lo que no puede ser intercambiado entre uno y otro.
El Sistema Nacional de Identificación Individual de Ganado (SINIIGA) es el encargado de supervisar y asignar los números individualizados a los animales.
Este sistema de identificación tiene como objetivo controlar y prevenir la propagación de enfermedades contagiosas que podrían amenazar la salud pública; además que facilita la trazabilidad de la carne y productos derivados del ganado, lo que garantiza su seguridad y calidad.
Desafíos y controversias
Los ganaderos de la región han expresado su preocupación por la dificultad para adquirir los plásticos para el registro del bovino, lo que resulta ser un hato irregular al no estar registrado oficialmente, lo que limita su capacidad para vender, trasladar y criar el ganado, afectando su producción y economía.
No obstante, algunos ganaderos han cuestionado la eficacia de este sistema de identificación, al argumentar que los aretes no cumplen con su propósito y que, en muchos casos, son utilizados de manera inadecuada, por ejemplo, señalan que el ganado de contrabando que ingresa al estado de Veracruz se equipa con estos aretes después de su entrada, lo que aumenta los riesgos sanitarios al no haber garantía de que los animales no estén enfermos.
También denunciaron que la limitación en la compra de los aretes ha creado un ´mercado negro´, donde los precios excesivos alcanzan hasta 800 pesos por un solo arete y alegan que esta situación fomenta actos de corrupción y perjudica a los ganaderos en general.






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