La falta de lluvias en Durango está intensificando la mortandad de ganado, al grado que este año se han documentado más de 18 mil cabezas muertas, de acuerdo con Rogelio Soto Ochoa, presidente de la Unión Ganadera Regional del estado (UGRD), quien advirtió que si no llegan lluvias a la entidad pronto, la situación será crítica para su sector.
Soto Ochoa consideró que vienen para la ganadería duranguense semanas y meses críticos, que podrían llegar a ser extremos. Agregó que si bien no se ha actualizado el reporte de mortandad de reses correspondiente a este mes, cifras de julio pasado indican que la sequía causó la muerte de 18 mil de las casi 800 mil cabezas que integran el hato ganadero bovino de Durango –o sea, han muerto 2.5 por ciento de las reses disponibles en el estado–, número que se espera aumente, porque también han perecido miles de vacas durante agosto.
Según Rogelio Ochoa, las lluvias no se han registrado en Durango “como deben ser” y en algunos sectores del estado cae una precipitación y luego pasan semanas sin que vuelva a ocurrir un aguacero. Apuntó que los ganaderos llaman a esta situación “lloviznazos”, que caen en regiones, luego regresa la sequía y las dificultades para su sector prevalecen.
“A partir de hoy los problemas ya van a ser algo extremo; tenemos mortandad en todo el estado y es ya imposible seguir contando el ganado que se muere a diario”, agregó.
Previó que si llegara a llover, el pasto ya no crecería oportunamente para alimentar a las reses, por lo que, previó el dirigente, la situación es crítica y vienen grandes perdidas.






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