Los ganaderos continúan en un sinvivir ante el avance de la enfermedad hemorrágica epizoótica. A pesar de las medidas que se comenzaron a tomar desde las diferentes administraciones, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha confirmado 30 nuevas comarcas con casos, lo que eleva la cifra de focos a cerca de 200.

Por ello, se están empezando a poner en práctica herramientas para detectar este tipo de afecciones que sufren los animales para así poder ofrecer asistencia lo antes posible.

La Comunidad de Madrid, por ejemplo, ofrece ya a los ganaderos un servicio gratuito de detección con drones que, mediante cámaras térmicas, permite identificar animales enfermos en las explotaciones extensivas, especialmente útil para localizar casos de Enfermedad Hemorrágica Epizoótica (EHE).

Estos drones descubren ejemplares con una temperatura corporal anormal, que hace sospechar la presencia de EHE, para que sus dueños puedan ponerse en contacto con el veterinario y obtener un rápido diagnóstico, según explica el Ejecutivo regional en un comunicado.

En estos casos, las reses presentan síntomas como úlceras, inmovilidad y, además, suelen dejar de comer y beber. El Gobierno regional ya ha comunicado esta novedad tecnológica a los ganaderos de la región y a las Asociaciones de Defensa Sanitaria Ganadera (ADSG).

Además, se va a reunir con sus representantes para analizar la evolución y evitar nuevos casos, con los datos recibidos conforme al protocolo establecido, y exponer el refuerzo de la vigilancia en caso de ser necesaria.

La EHE afecta a rumiantes domésticos como bovinos, ovinos y caprinos y también a cérvidos silvestres como ciervo, gamo y corzo. Sin embargo, no se transmite al hombre ni a la cadena alimentaria, pudiendo mantenerse el consumo de sus productos como leche o carne.

Además, tiene carácter vírico infeccioso no contagioso y se transmite por vectores, generalmente insectos, por lo que el traslado a zonas libres de sintomatología requiere utilizar vehículos desinsectados.

La sintomatología es normalmente leve, moderada e incluso asintomática. Los casos graves son muy pocos y la mortalidad es baja, causada por cojeras que producen falta de movilidad o bien dificultad para comer o beber por úlceras en la boca, no a la propia enfermedad.

La EHE entró en España a finales de 2022 procedente de la isla de Cerdeña, en Italia. En apenas diez meses se ha repartido ya por todo el territorio nacional, afectando primero a los ciervos y ahora, a las vacas. Aunque tradicionalmente ha circulado en América del Norte, Australia, Asia y África, ahora ha llegado a Europa y se está llevando por delante la vida de cientos de animales.


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