La ola de calor que México padeció en el verano de este año generó una severa sequía que hoy sigue afectando al sector agropecuario nacional, en especial a la ganadería, pues solo en Jalisco, entidad que ocupa el primer lugar del país en producción de carne de cerdo y leche, y segundo en carne de res, se han perdido 30,000 cabezas de ganado, generando pérdidas de más de 500 millones de pesos.
“La sequía nos ha afectado mucho (…) y como en otros sectores económicos, no existe ningún plan de apoyo federal para este sector en el país, y tampoco hay una política para mitigar la sequía”, lamenta Adalberto Velasco Antillón, presidente de la Unión Ganadera del estado de Jalisco.
En entrevista el ganadero argumenta que, ante la falta de apoyos por parte del gobierno federal, los productores han asumido sus pérdidas no solo en el sector ganadero, pues la agricultura igualmente resiente la sequía.
“Estamos hablando tanto de ganadería como de agricultura, yo simplemente sacaba el dato que, si hablamos de 30,000 cabezas de ganado que murieron, pues ya estamos hablando de 500 millones de pesos, y entonces -si tomas también los cultivos que no se lograron- es una pérdida para el productor, y así se le van sumando muchos más millones de pesos”, precisa.
Los ganaderos de Jalisco, donde también se produce el 54% del huevo mexicano, solo han sido apoyados por el gobierno de esa entidad, por lo que tanto autoridades locales, como ganaderos y productores agrícolas, realizan una evaluación del daño económico ocasionado por la sequía, con el fin de programar ayudas al sector para 2024.
La muerte de al menos 30 mil cabezas de ganado, junto con la sequía que afecta a los campos que producen el alimento para vacas, cerdos, pollo y borregos, tendrá un efecto económico negativo en el mercado alimenticio de todo el país.
“El mayor problema va a estar en la especulación que se puede hacer en el valor de los alimentos”, pues los ganaderos están desesperados y, por ejemplo, aceptan vender la leche y su ganado a un precio bajo, lo que propicia “que los demás eslabones de la cadena se estén aprovechando” de las pérdidas que ya tiene este sector.
Así, en los próximos meses, intermediarios y vendedores al menudeo “van a decir: ¿saben qué? la carne está más cara, la leche está más cara, por la sequía, pero al productor se le paga más barato, entonces para ellos su margen de ganancia va a ser mayor”, detalla Adalberto Velasco Antillón.






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