El recorte preventivo o funcional es una práctica fundamental en la ganadería bovina, cuyo principal objetivo es mantener la salud y funcionalidad de las pezuñas de los animales. Este procedimiento no solo busca restablecer las medidas idóneas de las pezuñas y corregir los aplomos, sino también asegurar una distribución equitativa del peso del animal entre ambas pezuñas de cada extremidad.
Marc Pineda, médico veterinario especialista en salud podal, explica que el recorte funcional se centra en cuatro objetivos clave:
*Restablecer la superficie idónea de carga del peso dentro de la misma pezuña.
*Garantizar una distribución adecuada de peso entre las dos pezuñas de una misma extremidad (pezuña lateral y medial).
*Liberar la presión del espacio interdigital (zona 4 del mapa de la pezuña).
*Restablecer la distribución adecuada de peso entre las extremidades (posteriores o anteriores).
Protocolo de recorte funcional
Antes de establecer un protocolo de recorte funcional, es necesario evaluar las necesidades específicas de cada ganadería. Sin embargo, en términos generales, el recorte funcional debe realizarse en los siguientes casos:
*Diagnóstico de cojera.
*Sobrecrecimiento de pezuñas o formas anormales.
*Período de secado de las vacas.
De acuerdo con Pineda, “normalmente la distribución de las lesiones en el tiempo tiene una distribución similar a la de la curva de lactación de las vacas, teniendo dos picos de incidencia de lesiones podales a lo largo de la lactación. Frecuentemente, y en la mayoría de ganaderías, estos picos de incidencia suelen aparecer alrededor de los 100 – 120 días en leche y alrededor de los 240 – 280 días en leche”.






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