La Dermatobia hominis, conocida como «mosca del gusano barrenador», es un parásito que afecta gravemente al ganado bovino, especialmente en regiones tropicales y subtropicales de América Latina. Sus larvas se desarrollan bajo la piel del animal, generando nódulos que provocan dolor, estrés y pérdidas económicas significativas.
Ciclo Biológico y Transmisión
- Adultos: La mosca adulta no parasita directamente al bovino, sino que utiliza vectores (como mosquitos o otras moscas) para depositar sus huevos sobre la piel del animal.
- Larvas: Al eclosionar, las larvas penetran la piel y forman nódulos subcutáneos, donde se alimentan de tejidos durante 5 a 10 semanas.
- Salida: Las larvas maduras abandonan el hospedador para pupar en el suelo, completando el ciclo.
Signos Clínicos en Bovinos
- Nódulos cutáneos (1-3 cm) con un orificio central para respirar.
- Secreción serosanguinolenta o purulenta.
- Inquietud y rascado constante debido al dolor.
- Infecciones bacterianas secundarias (abscesos, celulitis).
- Pérdida de peso y menor producción láctea.
Impacto Económico
- Deterioro del cuero (devaluación en la industria del cuero).
- Reducción en la ganancia de peso.
- Costos en tratamientos y manejo sanitario.
Tratamiento y Control
1. Extracción Manual
- Aplicar vaselina o aceite para asfixiar las larvas y facilitar su extracción con pinzas.
- Desinfectar la herida con yodo o antibióticos tópicos.
2. Tratamiento Sistémico
- Ivermectina (0,2 mg/kg) efectiva contra larvas.
- Doramectina y Moxidectina también son alternativas.
3. Control de Moscas Vectores
- Uso de insecticidas piretroides (cypermethrin, deltamethrin).
- Repelentes y mosquiteros en establos.
- Manejo de pastos y drenaje para reducir criaderos.
4. Medidas Preventivas
- Baños garrapaticidas con efecto residual.
- Inspección periódica del ganado, especialmente en épocas de lluvias.
- Uso de trampas para moscas.
Conclusión
La Dermatobia hominis es un problema grave en la ganadería, pero con un manejo integrado (tratamientos antiparasitarios, control de vectores y buenas prácticas sanitarias) se puede minimizar su impacto. La detección temprana y el tratamiento adecuado son clave para mantener la salud del hato y evitar pérdidas económicas.





