Villahermosa, Tabasco.— En el marco de los compromisos internacionales de México para mitigar el cambio climático, la ganadería regenerativa emerge como un modelo estratégico que combina sostenibilidad ambiental y rentabilidad económica. De acuerdo con datos del INEGI, el sector agropecuario contribuye con el 12.3% de las emisiones nacionales de GEI, pero prácticas como el pastoreo planificado podrían revertir esta cifra, transformando al campo en un sumidero de carbono.
El Ing. Jorge Luis Ayala, pionero en agricultura regenerativa y director de Pijije Regenerativo, destacó en entrevista que este sistema no solo reduce la huella ecológica, sino que genera ingresos adicionales mediante la venta de bonos de carbono. «Un ganadero puede capturar hasta 15 toneladas de CO₂ por hectárea al año, lo que se traduce en 2,500 pesos anuales por hectárea en mercados internacionales», explicó.
Bonos de carbono: un incentivo con historia
Los bonos de carbono, mecanismos establecidos en el Protocolo de Kioto (1997), han evolucionado para integrar a sectores como el agropecuario. México, al contar con 56 millones de hectáreas de pastizales (INEGI, 2023), posee un potencial único. Ayala enfatizó que, a diferencia de los esquemas forestales —que retribuyen solo **5-15% al productor—, la ganadería regenerativa garantiza 55% de utilidad directa, además de mejorar la productividad del suelo.
«En Campeche y Tabasco, donde coexisten áreas como los Pantanos de Centla, este modelo incluso permite acceder a bonos por biodiversidad«, añadió el experto, cuya trayectoria de 20 años con búfalos de agua ha demostrado que es posible limpiar el metano anual de un hato en un solo día de pastoreo regenerativo.
Impacto medible y formación clave
Estudios citados por Ayala revelan que, en climas tropicales como el mexicano, por cada kilo de carne producido se fijan hasta 3.5 kg de CO₂. Para escalar estos resultados, Pijije Regenerativo ofrecerá en agosto de 2025 un curso especializado en Villahermosa, donde se abordarán técnicas como:
- Pastoreo rotacional y manejo holístico.
- Genética animal adaptada a ecosistemas locales.
- Vinculación con mercados de carbono.
«El objetivo es transitar hacia una ganadería climáticamente inteligente, que alinee productividad con los Objetivos de Desarrollo Sostenible», subrayó Ayala.
Con esta apuesta, México posiciona al sector primario como actor clave en la descarbonización, respaldado por datos científicos y esquemas financieros innovadores. La ganadería regenerativa no es solo una alternativa: es una política pública en acción.
Datos clave (INEGI, 2023):
- 30% de los suelos agropecuarios presentan degradación.
- Campeche y Tabasco albergan el 20% de los humedales críticos para la captura de carbono.
- Proyectos piloto han incrementado un 40% la materia orgánica en suelos ganaderos.





