Tras meses de incertidumbre y versiones encontradas, crece la esperanza de que la frontera entre México y Estados Unidos se reabra a las exportaciones de ganado en noviembre de este año, luego de que autoridades mexicanas y asociaciones ganaderas estadounidenses coincidieran en la importancia que el hato nacional tiene para la industria cárnica del vecino país.

En agosto, la revista Forbes México citó al analista Juan Antonio Hinojosa, experto en riesgos, quien advirtió que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), no contemplaba la importación de ganado mexicano en lo que resta de 2025 y 2026. Sin embargo, nuevos movimientos políticos y técnicos han generado señales favorables para los exportadores, señaló Teto Medina Wallace, gerente de la Subasta de Santa Teresa en Nuevo México.

El ganadero comentó que hay muchos factores que influirán en la apertura, por lo que explicó que el pasado 15 de agosto, la secretaria del Departamento de Agricultura de EU, Brooke Rollins, afirmó que la frontera se abrirá cuando el gusano barrenador del ganado (GBG) muestre una trayectoria definida de norte a sur. México, por su parte, se comprometió a no mover ganado del sur del país para evitar que zonas libres se infecten, lo que sin duda es una clave para la reapertura.

Días después, el secretario de Estado, Marco Rubio, visitó México y reafirmó la cooperación en seguridad, mientras que días después, la presidenta Claudia Sheinbaum realizó una gira por Sonora, Coahuila y Durango, excluyendo a Chihuahua y Tamaulipas, dos estados también exportadores, donde anunció un intento de apertura en noviembre, con posibilidades de que incluso pudiera concretarse en octubre.

Teto Medina destacó que luego se dieron las revisiones de USDA a estados exportadores, entre ellos Chihuahua, que arrojaron resultados positivos eincluso a los inspectores de USDA les impactó el proceso en el laboratorio para la detección de mosca causante del GBG.

En Estados Unidos también hay voces a favor, entre ellas los miembros de Texas Cattle Feeders Association (TCFA) y la National Cattle Beef Association (NCBA), la organización más influyente en la legislación agrícola de ese país, que respaldan la reapertura al reconocer que el ganado mexicano es parte integral de su cadena productiva.

“El cierre de la frontera ha provocado precios artificiales en EU al reducir la oferta en 4% en un momento de alta demanda, pero esa bonanza puede terminar pronto”, advirtió Teto Medina Wallace, al subrayar que el hato ganadero estadounidense se encuentra en su nivel más bajo en 70 años.

México exporta tradicionalmente cerca del 20% de los becerros que se engordan en Estados Unidos, lo que demuestra que no se trata de una competencia desleal, sino de un engranaje indispensable para mantener la estabilidad del mercado. De prolongarse el cierre, advirtió que se abriría la puerta a importaciones de carne en caja, lo que pondría en desventaja a los productores mexicanos frente a la carne fresca.

A este escenario se suma el contexto geopolítico: la aceptación de maíz transgénico para engorda en México, el incremento de aranceles a vehículos chinos, la extradición de 29 criminales y la revisión del tratado comercial, que han fortalecido la relación bilateral. Todo apunta a que EU podría flexibilizar su postura.

“Es un volado hasta que el USDA lo confirme, pero hoy las señales son más claras que hace un mes: la frontera podría reabrirse antes de finalizar el 2025”, concluyó Medina Wallace, quien llamó a los ganaderos a mantenerse informados y preparados para responder de inmediato cuando se confirme la fecha oficial de reapertura.


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