Transformar la ganadería tradicional en una práctica sostenible que regenere los suelos y los ecosistemas es el eje del proyecto “Modelo Inclusivo y Equitativo para Recarbonizar Paisajes Ganaderos”, impulsado por INAPAF en el sur del estado de Yucatán. 

Así lo explicó en entrevista el agroecólogo Víctor Elián Velázquez Xool, quien forma parte activa de esta iniciativa enfocada en replantear la forma en que se produce en el campo.

El proyecto apuesta por prácticas agroecológicas que no solo reduzcan el impacto ambiental, sino que permitan recuperar la salud de los suelos, fortalecer los ecosistemas y garantizar la viabilidad de la actividad ganadera a largo plazo.

Inclusión como eje del trabajo comunitario

Para Velázquez Xool, el trabajo con el sector ganadero va más allá de lo técnico. Reconoce que se trata de un ámbito históricamente dominado por hombres, por lo que uno de los objetivos centrales es ampliar la mirada y abrir espacios a otros sectores de la población.

“Nos involucramos en todo: talleres, innovación de materiales, redes sociales, y sobre todo en incluir a jóvenes y mujeres en la ganadería, porque su participación es valiosa y práctica”, dijo.

Esta visión ha permitido construir procesos más horizontales, donde el conocimiento se comparte y se adapta a las realidades de cada comunidad.

Juventudes y mujeres, una mirada distinta al futuro

El agroecólogo subrayó que tanto jóvenes como mujeres aportan una perspectiva distinta sobre el futuro del campo, más vinculada a la sostenibilidad y la innovación. Desde su experiencia en territorio, observa una generación con mayor conciencia ambiental y disposición al cambio.

“La juventud está muy despierta con temas de innovación, y las mujeres ganaderas que hemos conocido manejan muchas cabezas de ganado con prácticas sostenibles, sorprendiendo y sobresaliendo”, afirmó.

Estas experiencias, dijo, demuestran que es posible producir de manera responsable sin sacrificar productividad ni bienestar animal.

Conocimiento local que se comparte y se replica

Uno de los pilares del proyecto de INAPAF es que el conocimiento no se quede en un solo lugar, sino que pueda replicarse en más comunidades. Esto implica aprender directamente de quienes producen y valorar el saber local.

“Amamos trabajar en el campo con los animales y las personas. Nos motiva compartir conocimiento local, que las comunidades lo adopten e intercambien experiencias. Eso nos llena de alegría y satisfacción”, expresó Velázquez Xool.

Este intercambio constante fortalece los procesos comunitarios y genera redes de apoyo entre productores.

Una transición urgente para el campo

Desde su perspectiva, la ganadería regenerativa no es solo una alternativa sustentable, sino una necesidad impostergable ante el desgaste de los modelos convencionales.

“Queremos esta transición porque es sumamente necesaria: los modelos convencionales ya no están dando lo que deberían ni se consideran adecuadamente las consecuencias”, advirtió.

La degradación del suelo, la pérdida de biodiversidad y los impactos climáticos hacen urgente replantear la forma de producir alimentos.

La visión a futuro del proyecto

La conversación concluye con una mirada hacia el futuro del proyecto de INAPAF. Para Víctor Elián Velázquez Xool, la meta es clara: que jóvenes y mujeres del campo sobresalgan a través de sistemas sostenibles que aprovechen los recursos locales y destinen áreas de conservación.

“Proponemos que estas áreas sirvan para funciones ecosistémicas en el futuro”, explicó, convencido de que una ganadería regenerativa puede convertirse en un motor de bienestar ambiental, social y económico para las comunidades rurales del sur de Yucatán.


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