La ganadería mexicana se encuentra en un punto de quiebre. Lo que comenzó como una alerta sanitaria se ha transformado en una catástrofe económica que amenaza el sustento de miles de familias. La suspensión de importaciones por parte de Estados Unidos, motivada por la presencia del gusano barrenador, es el resultado directo de no haber blindado nuestras fronteras a tiempo.
El impacto en cifras: Un 2025 crítico
La falta de vigilancia en la frontera sur ha permitido la entrada de ganado sin controles, destruyendo la confianza de nuestro principal socio comercial. Las consecuencias son devastadoras:
- Derrumbe de exportaciones: De un promedio anual de 1.2 millones de cabezas, en 2025 solo se enviaron 200 mil.
- Pérdidas millonarias: México dejó de percibir cerca de 2 mil millones de dólares.
- Sangría diaria: El sector pierde 11.4 millones de dólares cada día que la frontera permanece cerrada.
- Sustitución de mercado: Estados Unidos ya busca en Argentina la carne que antes compraba a productores mexicanos.
«Cerrar el paso al ganado sin control no es una opción, es una medida de supervivencia para salvar nuestro patrimonio».
Un llamado a la acción inmediata
La competitividad de México está en juego. Cada día de fronteras abiertas al riesgo se traduce en empleos perdidos y comunidades rurales en la quiebra. Para revertir esta situación, es urgente que el Gobierno Federal ejecute:
- Bloqueo total en la frontera sur a cualquier animal que no cumpla con los requisitos de salud.
- Vigilancia extrema para limpiar el estatus sanitario del país y recuperar la confianza de EE. UU.
- Protocolos estrictos que aseguren que ningún brote externo vuelva a paralizar nuestra economía.
La oportunidad para recuperar el mercado es muy pequeña y se está cerrando. Si el Gobierno Federal no actúa ya, el daño para el campo mexicano será irreversible.




