Agricultura

En México están afectadas 150 millones de hectáreas de tierra agrícola por uso intensivo de fertilizantes químicos

Luego de que en México durante décadas se practicó la Revolución Verde con el uso intensivo de fertilizantes de síntesis química que propició que alrededor del 75% de los suelos, unas 150 millones de hectáreas tengan problemas de degradación en México, ante este escenario exige restaurar el patrimonio suelo con el fin de enfrentar el reto de producir alimentos de alta calidad, afirmaron Gerardo Noriega Altamirano profesor-investigador de la Universidad Autónoma Chapingo y Enrique Rico Arzate académico del Instituto Politécnico Nacional.

En ese sentido, señalaron que los suelos agrícolas en el estado de Guerrero son biológicamente improductivos, están contaminados, agotados e incapaces de mantener altos rendimientos en los cultivos, principalmente maíz, lo que deja en claro que la entidad carece de una política agrícola, por lo que se propone al gobierno entrante un programa de reconversión agrícola de corte estatal y con aplicación regional, orientado a elevar rendimientos agrícolas, disminución en costos de producción e incrementar la calidad de los alimentos en cada parce la de la agricultura guerrerense.

Gerardo Noriega Altamirano profesor-investigador de la Universidad Autónoma Chapingo y Enrique Rico Arzate, académico del Instituto Politécnico Nacional, precisaron que esta propuesta está dirigida a desarrollar una agricultura sustentable en Guerrero, se funda en la transferencia y la extensión de tecnologías que se han desarrollado para restaurar y conservar el suelo, el agua, la biodiversidad y el ambiente como eje ecológico.

Con esta propuesta, detallaron los especialistas: “nuestra experiencia en este desarrollo tecnológico permite ofrecer un incremento de 20% en los rendimientos y reducir 10% los costos de producción que en promedio alcanzan los 20,800.00 pesos por hectárea en la producción de maíz”.

El estado de Guerrero está localizado en el  sur de la República Mexicana, con una superficie de 6,379,400 hectáreas que comprenden 81 municipios localizados en ocho regiones. El cultivo de maíz se practica en alrededor de 475 mil hectáreas, que en condiciones de temporal reportan un rendimiento medio de hasta 2.5 toneladas por hectárea, rendimientos que son bajos.

Consideró el investigador de la UACh, Gerardo Noriega Altamirano, que se observa  que a los pequeños productores solo les corresponden bajos precios de sus productos agrícolas, ya que el precio de garantía para el cíclo agrícola primavera-verano 2021 que ofrece SEGALMEX es de hasta 5 hectáreas de temporal un monto de $5,610 pesos por tonelada, pobreza e inseguridad alimentaria, mientras que a los industriales les corresponde el valor agregado.

Se requiere una política estatal de reconversión agrícola que conduzca a los pequeños agricultores agregar valor a sus productos, para ello se debe integrar un paradigma que incluya la organización productiva, desarrollo de infraestructura, investigación científica, extensionismo rural, búsqueda de mercados, financiamiento, entre otros.

Para incrementar los niveles de productividad de los cultivos en áreas con potencial productivo, proponen Gerardo Noriega Altamirano y Enrique Rico Arzate, donde mediante: organización para la producción; soporte científico y tecnológico; asistencia técnica; adopción de innovaciones tecnológicas de bajo costo; capacitación a técnicos, productores y tomadores de decisiones; transferencia tecnológica y centros de desarrollo tecnológico; se fomente la adopción tecnológica y oriente la toma de decisiones por parte de los productores para transitar a la producción sustentable de alimentos en un concepto de alto rendimiento y de calidad.

Reconocieron que para transitar al desarrollo rural no es suficiente la disponibilidad de las innovaciones tecnológicas, pues se necesita: (1) contar con la participación decidida, consciente y voluntaria de los técnicos, productores, expertos, productores e instituciones que participan en el sector rural; (2) abordar de manera interdisciplinaria los factores de la producción; (3) construir un equilibrio entre lo práctico y lo teórico, es decir entre la investigación básica y la aplicada, incluyendo el conocimiento campesino.

Esto debido a que los productores están expuestos a factores de riesgo, a saber: condiciones ambientales; potencial de producción; fertilidad del suelo; plagas: malezas, enfermedades e insectos.

Ambos investigadores de la UACh e IPN, plantearon que el enfoque es el aprovechamiento sustentable de los recursos naturales, impulsando 11 líneas de acción:

Diagnóstico de la fertilidad de suelos; labranza de restauración; uso de la biología del suelo como biofertilizantes; siembra de precisión para el mejor aprovechamiento de la radiación solar; manejo biológico de plagas y enfermedades; monitoreo continúo del cultivo; parcelas demostrativas y de seguimiento; diseño y formulación de insumos de especialidad; enseñanza y sustentabilidad, orientada a la adopción y adaptación de prácticas sustentables; evaluación de resultados y ajustes tecnológicos; y fomento a la capitalización de las unidades de producción de las familias campesinas.

Por su parte, detallaron los investigadores que el Gobierno del Estado de Guerrero para operar un Programa como el propuesto, debe contar con: el soporte científico y tecnológico; contratar a los  extensionistas; y el Gobierno del Estado aporta recursos económicos para asegurar la transferencia tecnológica, la capacitación de los técnicos y de los productores participantes, el financiamiento  para el diseño y formulación de insumos de especialidad: nutrientes, estimulantes y biofertilizantes, además de la operación  del Programa.

Dicha propuesta fue presentada en el Foro Regional Agroalimentario organizado por Gilberto García García dirigente estatal de la Central de Organizaciones Campesinas y Popular (COCYP) y Rodrigo Ariel Cortes Vivar del Movimiento Campesino Plan de Ayala Siglo XXI de Guerrero.

Ahí los participantes señalaron que en este estado del sur, las actividades productivas agroalimentarias se han mantenido en niveles marginales de rendimiento y calidad, con sistemas tradicionales de producción que dependen en su gran mayoría del régimen del temporal.

Asimismo, la agricultura de riego sólo se práctica en pequeñas extensiones donde los distritos y las unidades de riego se encuentran en franco abandono y la otrora actividad forestal carece de un manejo integral de aprovechamiento y la degradación ambiental es evidente, mientras que el turismo rural y la actividad artesanal tan importantes para el estado han sido marginadas.

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